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Rendir los machos
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Puntuación

Sinopsis y tráiler

Rendir los machos

Alejandro y Julio Cabrera pertenecen a la familia ganadera y productora de queso más respetada al norte de la isla de Fuerteventura. Don Guillermo, su padre, impone una última voluntad en su testamento: sus hijos varones deben viajar con siete machos cabríos hasta la parte sur de la isla.

Crítica de Rendir los machos

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Últimas voluntades

Hay una costumbre en la Micronesia por la que, al fallecer el patriarca familiar, sus herederos deben llevar unas cabezas de ganado a una comunidad no muy bien avenida con la suya. Una norma que, extendida o no a Fuerteventura, la recoge el largometraje del canario David Pantaleón, quien previamente se ha ganado un cierto prestigio con sus cortos. Ubica su historia en una familia ganadera y productora de queso de la parte norte. Su patriarca, cuyos descendientes varones no se hablan, ha delegado en su hija Alicia -Lili Quintana-.

Con actores no profesionales asistimos al deber de cumplir con el testamento paterno por parte de Alejandro y Julio Cabrera -Alejandro Benito y Julio César-, que ya habían mostrado al espectador sus diferencias en una subasta. Con siete machos cabríos caminan desde La Oliva a Pájara, desde el noreste de la ínsula al suroeste. Quedan fuera las dunas que llevan a Corralejo, y avistan Lanzarote, así como la zona más turística, en Jandía. Las obligaciones obligan a que el viaje se haga a pie y no se puede perder ninguna cabeza de ganado. Han de llegar todos.

Más de cien kilómetros con siete machos cabríos

Se inicia de esta forma una especie de road movie con toques de western. Dos hermanos y rivales cabalgan juntos para cumplir el deseo paterno. Lo harán a través de carreteras llenas de polvo, o incluso campos yermos y playas en las que se ven grupos de turistas. Son más de cien kilómetros los que deberán cubrir los varones de la familia ganadera y productora de queso más acreditaba de la parte norte de la isla. Deberán entregar siete machos cabríos de enorme figura a la familia antagonista que habita en la otra parte de la geografía de Fuerteventura.

El relato ofrece muchos contrastes, tantos como en el aspecto visual. Hay humor, como cuando vemos a Julio y Alejandro dormir en un colchón de dimensiones reducidas. También le echan en cara otros productores que no les hayan dado a probar su exquisito queso… De paso, Pantaleón aboga por una puesta en escena calmada, en la que se ahorran planos en todo lo posible. Escenarios de contrastes que se adentran plenamente en el surrealismo, como esa especie de bar que se puede encontrar en medio de una carretera.

La pausa, seña de identidad, también ayuda a que cada plano es un escenario en sí mismo, ya sea por el desfile de los viajeros, la estática quietud durante alguna conversación, o con la mirada fija en alguno de loas accidentes geográficos de la isla. Se trata de una virtud que se convierte al mismo tiempo en una debilidad. Cinematográficamente funciona, pero el espectador puede sentirse abrumado, e incluso desinteresado, con las secuencias estáticas y de movimientos contenidos en los que insiste el film.

Valoración de Rendir los machos

Lo mejor
  • El plano cential con el disfrute del automóvil recbidido en herencia .
  • La surrealista presencia de bañistas junto a los cabreros y los animales en la playa.
Lo peor
  • Demasiada parsimonia en la puesta en escena.
Pedro de Frutos

Pedro de Frutos

Cofundador y redactor

Fundador de la revista Gran Cinema y director de Pantalla 3, publicó sus críticas en Informaciones, Diario 16, Ya,  RNE, Radio España, Libertad FM y La Tribuna de La Moraleja..

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